
La Universidad pública, con base en su autonomía, tiene el derecho y obligación de transformarse
para mantener la vigencia y pertinencia en sus funciones de docencia, investigación y extensión
de la cultura y los servicios.
La Universidad Autónoma de Yucatán ha procurado espacios abiertos a la opinión de
los miembros de su comunidad y estimulado procesos participativos para diagnosticar sus funciones sustantivas
promoviendo su actualización con calidad. Sin embargo, pese a la voluntad y participación
de estudiantes, docentes y administradores, algunas acciones se han desarrollado sin alcanzar
los rendimientos esperados; algunas ideas valiosas e innovadoras se han dispersado en el
intento de mejora; algunas propuestas han arribado a rincones normativos inflexibles para su instrumentación
y puesta en marcha; algunos proyectos, debido a la capacidad real de los participan-tes,
no han madurado.
El esfuerzo comunitario de elaborar, gestionar y operar un Modelo Educativo que permita
incorporar nuevas ideas y tareas al proceso universitario con creatividad, flexibilidad y sentido
crítico es tarea ya iniciada. En el proceso han de estar representados los compromisos que los
miembros de la comunidad universitaria establecen para adecuar sus quehaceres a una visión de
desarrollo sustentable de mediano y largo plazo.
El Modelo propuesto proporciona respuestas concretas a las necesidades manifestadas por
muchos estudiantes de acercar su formación a los escenarios y procesos en los que ejercerán sus
profesiones; orienta la actualización y capacitación requerida por los docentes, tanto en lo técnico
como en lo didáctico; guía, a la vez que urge, a la revisión y actualización del marco normativo
institucional; orienta a la Universidad a la rendición de cuentas a la sociedad a través de la acreditación
de sus programas de enseñanza, certificación de los procesos educativos y de los egresados,
encaminando hacia la pertinencia los programas que los actores sociales le exigen. La operación
de un Modelo Educativo fundado en la calidad, que integre innovación, flexibilidad, pensamiento
crítico, reflexivo y prospectivo proporcionará las condiciones necesarias a la Universidad para
enfrentar el futuro en franca ventaja y rendir positivas cuentas en los lugares de encuentro universidad
– sociedad: campo, ciudad, comunidad, empresa o gobierno.
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