Castigué a este sortílego —sigue Sánchez de Aguilar— que era de un pueblo una legua de Valladolid, y examinándole despacio hallé que las palabras que decía mientras contaba el maíz no era más que decir nones o pares: huylan nones, caylan pares, y no supo decir si invocaba al demonio con ellas, porque el sortílego era simplísimo y casi tonto" (O.B.L.16:17).
Es posible que existieran las voces consignadas por el teólogo para decir pares y nones en el habla de los sortílegos del pasado, aunque la adivinación por los granos del maíz tenía que ver con otras características de los granos, entre otros el color, pues se sabe que utilizaban un buen puñado de granos de diverso color: "lanzan simiente de maíz en un petate en escena bien conocida de adivinación" (Thompson, 146). "Pero el papel más frecuente del tabaco en la adivinación parece haber sido la de provocar las condiciones del estado hipnótico. Sospecho que la cal intensificaba el efecto del tabaco en el individuo" (ibid.151) de donde "el casi tonto" del doctor Sánchez."...el PITO, (colorín, tzité, Chacmolché, Erythrina standleyana Krukoff, leguminosa, también llamado xoyo, piñón espinoso) cuyas semillas se empleaban en la adivinación como los granos del maíz, eran una sustancia mejor que éste" (Ibid. 401).
Las principales funciones del sumo sacerdote eran enseñar la escritura jeroglífica, los cómputos celendáricos, los rituales, la adivinación y el arte de la profecía a los candidatos del sacerdocio..." (Ibid. 212).
"Los sacerdotes regulares se llamaban AH KIN. Esto podría significar "el del sol", pero me siento más inclinado a creer que viene de KIN adivinación (TZAC KIN es una suerte de hechizo, y KINYAH o KINTAH "pronosticar") Ibid. 213. "...y muchos pronósticos se basan en el estudio de la suerte de los días".
A la caída de los centros ceremoniales el sacerdocio conservó su especialización y, a partir de la Colonia, el ejército de los ah-men debió haber caído en la clandestinidad; olvidaron la adivinación mediante las semillas de maíz o de colorín y se quedaron con la lectura de las volutas del humo del POM y lo que podrían avisorar en su ZAZTUN. Por supuesto dicho ejercicio continúa aún en la actualidad, aún cuando hubiese derivado, en numerosos casos, en la cartomancia y otras lecturas mágicas y horoscópicas.
"Después se reunieron en la casa de Ah Nacom Balam, el chilam (profeta). Después estaba el mensaje encima de la casa del chilán; después se interpretaron las palabras del consejo dadas a ellos. Después se les dio el mensaje oculto, pero no lo entendieron porque el chilán recitaba su discurso con la boca en el suelo. No se mueve ni se alza del lugar donde está, dentro de la pequeña pieza, dentro de la casa, mientras el espectro habla encima de las vigas (?) de la casa, porque estaba atravesado sobre las vigas (?) de la casa.
"Entonces empieza la declaración a los sacerdotes congregados en la casa del CHILAM del mensaje que les llegó. No sabían quién les hablaba. Pues dijeron: 'Dios verdadero, gran Padre Serpiente'. Tales fueron sus palabras. Después volvieron sus rostros al suelo. Entonces oyeron el mensaje, cuando yacían con la cara hacia abajo, escuchando, de aquel Chilam Balam, el gran sacerdote".
A continuación el doctor Thompson hace este comentario: "Supongo que este pasaje describe al CHILAM en estado hipnótico, yaciendo inmóvil con la cara al suelo y hablando de un modo que los que escuchaban no podían comprender, después de haber tomado algún narcótico. Estaban buscando la profecía para el katún, la más importante de todas las profecías mayas. La palabra que emplean para el espectro es MAAX, palabra yucateca que aplican al mono araña, pero que también usan con el significado de duende o espectro. No eran únicos los mayas en creer que los mensajes se los transmitían los espectros o duendes".
Pero también —añadimos— las víctimas que eran arrojadas al pozo sagrado, como en el caso del audaz HUNAC CEEL! "Y entonces se comenzó a oír su voz". El doctor Thompson olvida que uno de los CHILAM (ES), acostado en la noche sobre lo que hoy llamamos el caballete de una choza, era el que profetizaba y, dentro de la cabaña otro sacerdote lo explicaba, según eso.
Los AH—MENES de hoy se dicen la buena o mala ventura acudiendo a rituales que embolisman al que acude a ellos y es posible que averigüen hasta la identidad de un ratero de joyas, si antes hacen una investigación personal sobre el caso y posponen su actuación para cuando ya posean datos sobre lo robado y por quién, en el caso. (V. Piedra de Luz en Relatos de la Tierra Maya, por J. Amaro Gamboa. Mérida, Yuc. 1972).
Atole de arroz, que o bien se hace cociendo el grano hasta que éste se brota o con la harina del grano llamada "arrocena"; todo atole de harina debe hervir cuando menos media hora, a modo de que se desintegren los granos de almidón, mayormente si lo que se busca es contribuir a detener la diarrea; atole de avena, que se hace, bien lavando el grano precocido e hirviendo el agua lechosa que despide; si se lava varias veces se llegará hasta el momento de extraerle una sustancia gomosa que no es otra que el gluten; atole de semillas de ramón (ox o Brosimum alicastrum) como lactagogo, moliendo la semilla; hay atoles que se pueden saborizar con diversas frutas aromáticas: como la guanábaja. El coco, el camote (iz o is; ver is-ul); entre los "atoles" tenemos el saká (zaca´), atole ceremonial que se hace cociendo maíz sin cal y moliendo el grano con la cutícula; se toma frío y sin colar; se consume en ciertas ceremonias como el CHA'A-CHAAK, el HANLIKOL, EL TICH', etc., y se pone como ofrenda a los señores o dueños de los montes; se pone también en las ofrendas del Día de Difuntos; otro atole que se toma frío es, paradójicamente el llamado CHOK o SAKÁN (choco-zacán), que consiste en diluir en una jícara de agua al tiempo una o dos tortillas, retiradas del comal a medio cocer y malaxadas en el agua de la vasija; es de exquisito sabor y se acostumbra como remedio de esa sensación de "necesidad o vacío de estómago" que experimenta una persona durante una crisis de desequilibrio neuro-vegetativo. Como refrán o modismo se usa el cosmopolita: "DAR ATOLE CON EL DEDO", que significa engañar, defraudar, retener o apoderarse con engaño de lo que por derecho corresponde a una persona o a una comunidad. (V. A TE; HELE).