Todo baile prehispánico fue ceremonial y casi siempre sabrificatorio: la "Danza de los venablos" (Landa, 124); el "ok'ot uil" que Thompson traduce por "Danza de los cazadores"; "El buen Landa dice que los cazadores celebraban su fiesta el séptimo día del mes zip, y su principal sucedido era una danza en que cada participante llevaba un cráneo de venado pintado de azul sacro y una flecha. Se hacían ofrendas de sangre de las orejas y la lengua y otras más, y todos acababan borrachos perdidos (...) "para los mayas yucatecos actuales de Quintana Roo, Zip es el nombre de ciertos seres de la selva que protegen al venado de los cazadores; adoptan la forma de venaditos, y los más importante de ellos llevan nidos de avispas entre los cuernos" (Thompson, 372).
Danza de los zancos: "Tenían otras muchas miserias y malas señales aunque era bueno el año y no hacían los servicios que el demonio les mandaba, lo cual ERA HACER UNA FIESTA Y EN ELLA BAILAR UN BAILE EN MUY ALTOS ZANCOS Y OFRECERLE CABEZAS DE PAVOS y pan y bebidas de maíz" Landa, Cap. XXXIV. 152). Danza de las viejas: (...) ...y las viejas con ellos en las manos (los perros hechos de barro con pan en las espaldas) y sacrificarle un perrito que tuviese las espaldas negras y fuese virgen; y los devotos habían de derramar su sangre y untar con ella la piedra del demonio CHACACANTÚN. Tenían este sacrificio y servicio por agradable a su dios YAXCOCAHMUT" (Landa. Cap. XXXVI, 152) YA'XKOKAHMUT: "Título que se otorga a uno de los aspectos celestiales de ITSAMNÁ, probablemente representado por la constelación de las Pléyades" —dice Thompson en el Cordemex y nosotros recordamos que esta advocación de ITZAMNÁ fue puesta de manifiesto por nuestro gran Barrera Vásquez, a quien el doctor Thompson le da crédito honroso de ese hallazgo, como lo hemos destacado en otra parte de esta sección.
"...) Hecho esto la imagen en un palo que llamaban YAXEK, y ponían a cuestas de la imagen un pájaro carnicero llamado KUCH (aura, zopilote rey, Cathartas aura aura; chak pol chóm en señal de mortandad grande pues por muy mal año que tenían éste. Llevábanlo después de esta manera, con su sentimiento y devoción, y bailando algunos bailes entre los cuales bailaban uno como cazacarientas 1, y así le llamaban XIBALBÁ OKOT, que quiere decir BAILE DEL DEMONIO" (Landa, Cap. XXXVIII, 155).
1 No es imposible que Landa hubiera escrito erróneamente CAZCARIENTAS Por CAZCALIENTAS, variante del verbo CAZCALEAR: "andar sin hacer nada" del lat. CALCAARE, calcar.
Por último Landa describe otra danza, la AH-BULU-BALAM, que Pérez Martínez traduce por "el tigre monstruoso" y que, según la descripción del fraile podría llamarse de "La Prueba del Fuego": "... para la celebración de esta fiesta hacían en el patio una gran bóveda de madera y llenábanla de leño por lo alto y por los lados, dejándoles en ellos puertas para poder entrar y salir. Después de hecho tomaban los más hombres sendos manojos de una varillas muy secas y largas, atados; y puesto un cantor en lo alto de la aleña, cantaban y hacían son con un tambor de los suyos, bailaban todos los de abajo con mucho concierto y devoción, entrando y saliendo por las puertas de aquella bóveda de madera, y así bailaban hasta la tarde en que dejando cada uno su manojo se iban a sus casas a descansar y a comer" /"En anocheciendo volvían y con ellos mucha gente, porque entre ellos esta ceremonia era muy estimada y tomando cada uno su hachón lo encendía y con él cada uno por su parte, pegaba fuego a la leña la cual ardía mucho y se quemaban presto. Después de hecho todo brasa, lo allanaban y tendían muy tendida y junto a los que habían bailado, había algunos que se ponían a pasar descalzos y desnudos, como ellos andaban, por encima de aquella brasa, de una parte a otra, y pasaban algunos sin lesión, otros abrasados y otros medio quemados y en esto creían que estaba el remedio de sus miserias y malos agüeros a sus dioses". (Cap. XXXVIII, 154).
Por regla general durante estas danzas había mucho derramamiento de sangre humana como autoinmolación ritual, ya extraída de las orejas, ora de las partes pudendas masculinas, ni pensar que las mujeres ofrecieran su sangre a los dioses, pues sería una soberana herejía pecaminosa; otras veces se trataba de sangre ajena, bien humana y con mayor frecuencia de animales, en que figuraban gallinas de la tierra, pavos, perros y otros mamíferos; de ahí esas supervivencias sanguinarias entre los yucatecos de ahora COTZ-CAL-ITZO arrancamiento del cuello de los pavos, la cabeza de cochino que equivale al degollamiento de un vencido en el ritual juego de pelota, etc.
En cuanto a las danzas que surgieron durante la Colonia, no hay más que la JARANA, desnaturalizada con una serie de payasadas circenses como bailar sobre un "almud", sostener una botella o un vaso llenos de licor o de agua en la cabeza en tanto se baila el zapateado o el guachapeo y otras maromas por el estilo; pero preguntad a los folkloristas de la hora cómo surgió la jarana y os dirán algo sobre la marca o hierra del ganado, anualmente, ceremonia que se realiza a mediodía y donde hace una vaquería o baile de vaqueras, vestidas de una banda colorida que simula la reata de los vaqueros y tocadas con un sombrero de palma (Inodes japa L. De donde JIPI-JAPA o panamá para los exquisitos) para acabar de imitar a los peones que lanzan, tumban, yerran, etc., al ganado.
BANCO DE CARPINTERO. No se describe por conocido de todo el mundo y ser hasta la fecha el mismo que se usó a partir de la Conquista. Anotemos de paso que el primer carpintero peninsular fue hecho en Calkiní por órdenes de un capitán español y fue nada menos uno de los caciques del pueblo. (Molina Solís. Hist. del Desc. y Conq. de Yucatán). BANCO DE HERRAR. Este artilugio era una especie de trípode o "burro" de basta madera resistente, cuyas tres patas terminaban en un muñón en que el HERRADOR O HERRERO colocaba la pata de caballo que debía herrar; las más de las veces hacía esto sobre su rodilla, incluso en el momento de clavar la herradura.
La vaquería, siempre diurna y después del mediodía o a partir de él, casi siempre es el primer acto festivo de una feria de pueblo yucateco; sigue a la entrada a la iglesia del primer gremio que rinde honores al santo patrono del pueblo; los bailes de vaqueras se repiten todos los mediodías hasta alcanzar la tarde, después de la salida de un gremio y de la entrada del siguiente.
En realidad una feria se inicia con "La Alborada" que consiste en ir la comisión encargada y mucha gente madrugadora, en busca de un árbol de YAHE', que se conduce entre músicas y cohetes, hasta el centro del "tablado" (cosos taurinos) donde se planta firmemente, para atar a los toros que se han de lidiar, durante las seis o siete corridas, tantas como días dure la feria. Resumiendo: "la vaquería es una jarana diurna y en ella se bailan jaranas y se usa un atuendo especial y simboliza una antigua fiesta que se hacía durante la marca del ganado, anual; la "jarana, es una vaquería nocturna, en la que las bailadoras no portan "banda" ni sombrero y a veces llegan a la fiesta sin rebozo, pero eso sí, sin que les falte un lazo o moño colorido, de ancho listón, en el "T'UCH" o sorongo y, si es posible, ricos adornos de oro bajo la forma de rosarios de filigrana. En los volantes y carteles publicitarios de las ferias se incluyen los respectivos programas que casi siempre terminan en este falaz ofrecimiento: "SIN FALTAR EL SABROSO PUK'K'EYEM", del que nadie vuelve a acordarse. BANDA es nombre de palomilla de muchachos; en el español de Yucatán se usa BANDA con mucha frecuencia para indicar rumbo, sitio, ubicación, etc. "En la otra banda (enfrente o frente a); "Por la banda de tal pueblo"; con un hibridismo se dice: "teet banda", en esa banda, allí; por último, BANDA es conjunto de música, generalmente de metales y percusiones; cuando funcionaba la guardia nacional —antes de la Revolución de 1910— casi no había poblado que no contara con su banda.