B



297. BAILAR.
En las ferias —o en ocasiones distintas— se acostumbra en los poblados bailar con una misma orquesta los dos estratos componentes de la población: la "gente del centro" y los mestizos, generalmente en el palacio municipal, el cual queda dividido en su parte media por una simple fila de sillas o bancas; la orquesta quedaba colocada del lado de la "gente del centro"; ésta podía pasarse al área de los mestizos como quien entra a su propia casa, pero los segundos no osaban —ni se les permitía— pasar al lado contrario; los señores de la "gente del centro" se sabían pues con el derecho de bailar con las "mestizas" decirles "bombas" en ocasiones salaces y ponerles sombreros en la cabeza como muestra de admiración, bien a su belleza, ora a su arte en el zapateo o en el guachapeo; después, los sombreros que recibía una danzante serían rescatados por sus dueños mediante una cantidad de dinero llamada "gala".

298. BAILE.
En los bailes de "catrines" (gente del centro) una dama no podía (no debía) bailar dos piezas seguidas con el mismo caballero, pues era mal visto —ya lo hemos consignado en la letra "B"— dotar a damas y caballeros de unos cartoncitos doblados en dos a manera de librito, muy garigoleados y con diminuto lápiz colgante de un hilo de seda; en el dicho librito —llamado "carnet"— aparecía la lista de piezas que se tocarían y a renglón seguido una línea de puntos para anotar, en el carnet de la dama el nombre del caballero y en el carnet de éste el nombre de la dama que le había concedido la pieza; todos estos convencionalismos, particularmente la marcada separación entre gente humilde y gente de pro en un poblado, dieron origen a que en Mérida se formaran sociedades coreográficas como la "Recreativa Popular", "Paz y Unión" y alguna otra que no recuerdo; ambas cayeron en la comercialización, al grado de permitir que los "señoritos" tuvieran acceso a dichas agrupaciones de gente humilde, niños bien que, por supuesto no iban precisamente con sanas intenciones a los saraos de estos clubes de gente humilde.

298. BAILE DE CINTAS.
Esta danza no la conocieron los mayas prehispánicos; es una aportación de los conquistadores y, en la actualidad, una de las mistificaciones más deleznables del baile mestizo o híbrido de la "jarana", como lo es la del paliacate colgante de la bolsa trasera del pantalón del bailador "mestizo" y también, más aún, la grotesca embestida de la bailadora de "El torito" a su pareja, hasta dejarse aquél derribar grotescamente por su pareja; todas payasadas de los folcloristas de nuevo cuño, comercializadores flagrantes de nuestras cultura vernácula; en nuestro país, si se quiere algo que aún permanezca auténtico en cuestión de tradiciones o ceremonias prehispánicas, no subsisten más que una: la "Danza del venadito" o pascola de los yaquis.

Todo baile prehispánico fue ceremonial y casi siempre sabrificatorio: la "Danza de los venablos" (Landa, 124); el "ok'ot uil" que Thompson traduce por "Danza de los cazadores"; "El buen Landa dice que los cazadores celebraban su fiesta el séptimo día del mes zip, y su principal sucedido era una danza en que cada participante llevaba un cráneo de venado pintado de azul sacro y una flecha. Se hacían ofrendas de sangre de las orejas y la lengua y otras más, y todos acababan borrachos perdidos (...) "para los mayas yucatecos actuales de Quintana Roo, Zip es el nombre de ciertos seres de la selva que protegen al venado de los cazadores; adoptan la forma de venaditos, y los más importante de ellos llevan nidos de avispas entre los cuernos" (Thompson, 372).

Danza de los zancos: "Tenían otras muchas miserias y malas señales aunque era bueno el año y no hacían los servicios que el demonio les mandaba, lo cual ERA HACER UNA FIESTA Y EN ELLA BAILAR UN BAILE EN MUY ALTOS ZANCOS Y OFRECERLE CABEZAS DE PAVOS y pan y bebidas de maíz" Landa, Cap. XXXIV. 152). Danza de las viejas: (...) ...y las viejas con ellos en las manos (los perros hechos de barro con pan en las espaldas) y sacrificarle un perrito que tuviese las espaldas negras y fuese virgen; y los devotos habían de derramar su sangre y untar con ella la piedra del demonio CHACACANTÚN. Tenían este sacrificio y servicio por agradable a su dios YAXCOCAHMUT" (Landa. Cap. XXXVI, 152) YA'XKOKAHMUT: "Título que se otorga a uno de los aspectos celestiales de ITSAMNÁ, probablemente representado por la constelación de las Pléyades" —dice Thompson en el Cordemex y nosotros recordamos que esta advocación de ITZAMNÁ fue puesta de manifiesto por nuestro gran Barrera Vásquez, a quien el doctor Thompson le da crédito honroso de ese hallazgo, como lo hemos destacado en otra parte de esta sección.

"...) Hecho esto la imagen en un palo que llamaban YAXEK, y ponían a cuestas de la imagen un pájaro carnicero llamado KUCH (aura, zopilote rey, Cathartas aura aura; chak pol chóm en señal de mortandad grande pues por muy mal año que tenían éste. Llevábanlo después de esta manera, con su sentimiento y devoción, y bailando algunos bailes entre los cuales bailaban uno como cazacarientas 1, y así le llamaban XIBALBÁ OKOT, que quiere decir BAILE DEL DEMONIO" (Landa, Cap. XXXVIII, 155).

1 No es imposible que Landa hubiera escrito erróneamente CAZCARIENTAS Por CAZCALIENTAS, variante del verbo CAZCALEAR: "andar sin hacer nada" del lat. CALCAARE, calcar.

Por último Landa describe otra danza, la AH-BULU-BALAM, que Pérez Martínez traduce por "el tigre monstruoso" y que, según la descripción del fraile podría llamarse de "La Prueba del Fuego": "... para la celebración de esta fiesta hacían en el patio una gran bóveda de madera y llenábanla de leño por lo alto y por los lados, dejándoles en ellos puertas para poder entrar y salir. Después de hecho tomaban los más hombres sendos manojos de una varillas muy secas y largas, atados; y puesto un cantor en lo alto de la aleña, cantaban y hacían son con un tambor de los suyos, bailaban todos los de abajo con mucho concierto y devoción, entrando y saliendo por las puertas de aquella bóveda de madera, y así bailaban hasta la tarde en que dejando cada uno su manojo se iban a sus casas a descansar y a comer" /"En anocheciendo volvían y con ellos mucha gente, porque entre ellos esta ceremonia era muy estimada y tomando cada uno su hachón lo encendía y con él cada uno por su parte, pegaba fuego a la leña la cual ardía mucho y se quemaban presto. Después de hecho todo brasa, lo allanaban y tendían muy tendida y junto a los que habían bailado, había algunos que se ponían a pasar descalzos y desnudos, como ellos andaban, por encima de aquella brasa, de una parte a otra, y pasaban algunos sin lesión, otros abrasados y otros medio quemados y en esto creían que estaba el remedio de sus miserias y malos agüeros a sus dioses". (Cap. XXXVIII, 154).

Por regla general durante estas danzas había mucho derramamiento de sangre humana como autoinmolación ritual, ya extraída de las orejas, ora de las partes pudendas masculinas, ni pensar que las mujeres ofrecieran su sangre a los dioses, pues sería una soberana herejía pecaminosa; otras veces se trataba de sangre ajena, bien humana y con mayor frecuencia de animales, en que figuraban gallinas de la tierra, pavos, perros y otros mamíferos; de ahí esas supervivencias sanguinarias entre los yucatecos de ahora COTZ-CAL-ITZO arrancamiento del cuello de los pavos, la cabeza de cochino que equivale al degollamiento de un vencido en el ritual juego de pelota, etc.

En cuanto a las danzas que surgieron durante la Colonia, no hay más que la JARANA, desnaturalizada con una serie de payasadas circenses como bailar sobre un "almud", sostener una botella o un vaso llenos de licor o de agua en la cabeza en tanto se baila el zapateado o el guachapeo y otras maromas por el estilo; pero preguntad a los folkloristas de la hora cómo surgió la jarana y os dirán algo sobre la marca o hierra del ganado, anualmente, ceremonia que se realiza a mediodía y donde hace una vaquería o baile de vaqueras, vestidas de una banda colorida que simula la reata de los vaqueros y tocadas con un sombrero de palma (Inodes japa L. De donde JIPI-JAPA o panamá para los exquisitos) para acabar de imitar a los peones que lanzan, tumban, yerran, etc., al ganado.

299. BAK'.
Ante todo, carne comestible o no; BAK'EL, órgano sexual masculino en todo ser vivo que lo tenga, aparente u oculto; U BAK'EL WINIK, el miembro viril humano. BAK', precedido de el artículo castellano, EL (El bak') es el hilo que se enrolla en el "bastidor" de urdir (tejer) hamacas. "Ayúdame: haz el "BAK DE MI URDIDO" mientras voy un rato a la cocina" y, si el aludido acepta, tomará el madejo, carrete o lo que fuere del hilo indicado y se pondrá a dar vueltas alrededor del bastidor y a cada WATS" ("vuelta de ida y venida alrededor de algo") dejará tendidos dos hilos que el tejedor irá bajando uno a uno para unirlo con su lanzadera (cayché" o "kayché) en los dos tiempos del urdido, que ahora los tejedores han reducido a uno en que se combinan los dos tradicionales, maniobra moderna que causa perjuicio a la malla y produce menos durabilidad de la hamaca; por lo demás la maniobra moderna de que se trata sólo es posible con los deleznables hilos modernos y con una malla grande de apenas una por cada segmento del "SAT CHI" (orilla inicial y orilla terminal).

302. BANCO de moler.
Mueble introducido después de la Conquista, hecho, como la batea, de un solo tronco de cedro; de cincuenta a sesenta cm de ancho y de 1.30 a 1.50 metros de largo, tenía en cada borde y a todo lo largo un reborde de ocho cm de alto, sacados del mismo tronco; sus extremos quedaban libres y, en uno de ellos había tres depresiones para cada una de las patitas de metate; la altura era tal, que permitía a la "molendera" y quedar ligeramente encorvada; el mueble todo, descansaba sobre cuatro patas ligeramente divergentes, de longitud apropiada a la estatura de la mujer yucateca. Este mueble estaba siempre reluciente de limpio, pues después de servir en la molienda o en otros menesteres similares, era cuidadosamente lavado con abundante agua y hojas de ciricote (Cordia dodenandra DC, Borraginea, maderable, medicinal y melífera, que en maya se dice kopté, K´an-kopté y Chak-k'opté y con un mayismo Siricote o ciricote. Entonces, a falta de hojas de ciricote —o para mayor limpieza detergente— se usaba también la "leviza" (V) (V.CIRICOTE) BANCO DE SERVICIO (o de OBRAR). Era ni más ni menos que un sillón o butacón (V. BUTAQUE) de confesionario, cuyo asiento, de madera como todo el mueble, tenía una agujero central de tamaño adecuado, y debajo de dicho asiento otro para pieza también de madera, separada del suelo unos dos palmos (ocho dedos de través) en donde se colocaba la vacinica (o "porcelana") en el antiplano); el usuario, casi siempre un señor principal, un enfermo, un inválido o un prelado, aposentaban sus posaderas en el asiento y quedaban en condiciones de atinar al recipiente inferior con sus deyecciones. Se cuenta el caso de un obispo que llegó a mi pueblo y claro, siendo de días su visita pastoral, hubo de utilizar para su alivio intestinal el trebejo en cuestión, pero el sacristán, considerando sagradas las inmundicias resultantes, creyó de su deber guardar en una alacena vacín y contenido, hasta que el cura párroco, por el olfato, cayó en la cuenta de lo que había sucedido y mandó al cuitado auxiliar tirar aquella "porquerilla".

BANCO DE CARPINTERO. No se describe por conocido de todo el mundo y ser hasta la fecha el mismo que se usó a partir de la Conquista. Anotemos de paso que el primer carpintero peninsular fue hecho en Calkiní por órdenes de un capitán español y fue nada menos uno de los caciques del pueblo. (Molina Solís. Hist. del Desc. y Conq. de Yucatán). BANCO DE HERRAR. Este artilugio era una especie de trípode o "burro" de basta madera resistente, cuyas tres patas terminaban en un muñón en que el HERRADOR O HERRERO colocaba la pata de caballo que debía herrar; las más de las veces hacía esto sobre su rodilla, incluso en el momento de clavar la herradura.

303. BANDA.
Listón o cinta de seda y de color que la mujer vestida para bailar en la "vaquería" —llamada en el caso "vaquera" y la vaquería "baile de vaqueras"— porta desde un hombro hasta el cuadril del lado contrario, terminando aquí en un lazo o moño o en una flor confeccionada con el mismo listón. Repitamos que esta banda sólo la lleva la bailadora en la llamada "vaquería", fiesta dancística siempre diurna que en un principio acompañaba la ceremonia de la "hierra" o marca del ganado en las antiguas haciendas ganaderas; la "vaquera" lleva además —para simbolizar a los vaqueros— un sombrero masculino de palma, adornado con listón y a veces con flores artificiales del propio listón. La vaquera lleva además rebozo, del cual se despoja al ocupar su asiento en la sala de baile. Se trata en estos apuntes de dejar constancia de cómo eran ciertas cosas y compararlas como son ahora en que hábitos y tradiciones se mistifican y falsean por ignorancia o intereses mercantiles.

La vaquería, siempre diurna y después del mediodía o a partir de él, casi siempre es el primer acto festivo de una feria de pueblo yucateco; sigue a la entrada a la iglesia del primer gremio que rinde honores al santo patrono del pueblo; los bailes de vaqueras se repiten todos los mediodías hasta alcanzar la tarde, después de la salida de un gremio y de la entrada del siguiente.

En realidad una feria se inicia con "La Alborada" que consiste en ir la comisión encargada y mucha gente madrugadora, en busca de un árbol de YAHE', que se conduce entre músicas y cohetes, hasta el centro del "tablado" (cosos taurinos) donde se planta firmemente, para atar a los toros que se han de lidiar, durante las seis o siete corridas, tantas como días dure la feria. Resumiendo: "la vaquería es una jarana diurna y en ella se bailan jaranas y se usa un atuendo especial y simboliza una antigua fiesta que se hacía durante la marca del ganado, anual; la "jarana, es una vaquería nocturna, en la que las bailadoras no portan "banda" ni sombrero y a veces llegan a la fiesta sin rebozo, pero eso sí, sin que les falte un lazo o moño colorido, de ancho listón, en el "T'UCH" o sorongo y, si es posible, ricos adornos de oro bajo la forma de rosarios de filigrana. En los volantes y carteles publicitarios de las ferias se incluyen los respectivos programas que casi siempre terminan en este falaz ofrecimiento: "SIN FALTAR EL SABROSO PUK'K'EYEM", del que nadie vuelve a acordarse. BANDA es nombre de palomilla de muchachos; en el español de Yucatán se usa BANDA con mucha frecuencia para indicar rumbo, sitio, ubicación, etc. "En la otra banda (enfrente o frente a); "Por la banda de tal pueblo"; con un hibridismo se dice: "teet banda", en esa banda, allí; por último, BANDA es conjunto de música, generalmente de metales y percusiones; cuando funcionaba la guardia nacional —antes de la Revolución de 1910— casi no había poblado que no contara con su banda.

304. BANDO
(V. Letra "B")

305. BAÑO.
"Nos comunica Landa que durante los cinco días peligrosos que eran el prólogo al año nuevo, toda la población se abstenía de lavarse, peinarse y despiojarse" 1. El baño, junto con el ayuno, de duración acorde con la importancia de la ceremonia, eran cosas obligadas para sacerdotes y señores principales. Desde entonces —época prehispánica— se acostumbraba el baño postpuerperal que hasta ahora se practica, baño que se hacía con cocimientos de hojas curativas y preventivas de males y complicaciones durante post partum. Otro baño —u otros baños— eran los que se daban al recién nacido, después que se practicaba el acomodamiento de los huesos craneales y una vez que se había realizado la maniobra del "allanamiento del cráneo" de que habla Landa y que sólo era practicado en los nacidos varón. 1 Thompson, 219. En Yucatán, aún en la actualidad, se considera peligroso bañarse con agua calentada por el sol; también si la persona se baña con agua fría cuando está sudando o cuando acaba de terminar alguna labor que se haya realizado junto a la lumbre. (V. AGUA QUEBRANTADA).

306. BARRER.
Si en el proceso de barrer durante el arreglo diario de una casa, se pasa la escoba sobre los pies de una persona joven, ésta se casará con un viejo si es mujer o con una mujer vieja si es un muchacho. BARRER DE NOCHE significa que se barre la propia buena suerte, la posibilidad de tenerla, así como la de la familia; por otra parte con ello se atrae la pobreza o se está destinado a sufrir de por vida la que se vive. (OBL).

307. BASTIDOR (de HAMACA).
Para tejer o urdir hamacas; consta de dos varillas cilíndricas de madera, de una altura aproximada a una talla y media del yucateco promedio y con un diámetro de 6 a 7 cm. Estos par de "parales" descansan en el piso mediante las bases de madera pesada que tienen un agujero en su parte central y quedan unidos para cerrarse en cuadrángulo por dos travesaños que se ensartan en las respectivas cavidades que para el efecto se practican en los parales, una cerca de su base y otra cerca de su extremo superior; las varillas y los parales presentan unos agujeros que permiten dar a la hamaca que ha de urdirse la longitud deseada, para lo cual las varillas transversales pueden deslizarse dentro de los agujeros de los postes verticales y fijarse mediante clavijas o pernos ordinarios; en estas condiciones este bastidor puede ser cambiado de lugar; otras veces los postes se fijan de algún modo en el suelo y su extremidad superior quedan sujetos mediante una cuerda que va de un hamaquero (anillas para colgar hamacas, empotradas en las paredes) a otro. Hay otra clase de bastidores, portátiles y por tanto más pequeños, en los que se ciñe la tela que se ha de bordar y por último el par de aros concéntricos, de madera, que casan perfectamente y ciñen la tela que ha de bordarse a máquina.

308. BATEA (LAVADERA).
Se denomina simplemente (BATEA) y se sobreentiende que es la de lavar la ropa; se construía tallándola en una sola pieza de un enorme y grueso tronco de cedro rojo (Cedrela adorata L. una Meliácea, maderable y medicinal), considerada madera preciosa, en maya K'uche', K'ulche' o K'IYCHE'); la batea propiamente dicha, el recipiente para lavar, tiene la forma de una vasija elíptica de 80 a 90 cm de diámetro mayor por una anchura de 50 a 60 cm Y una profundidad de 12 a 14 cm Termina en uno de sus extremos en una ala semicircular que le permite descansar sobre el "burro menor y otra ala cuadrangular que descansa sobre el "burro mayor", de suerte que, colocada en posición de utilizarse, la batea tiene una inclinación hacia la derecha de la lavandera, que permite que el agua se remanse en su extremo derecho; a veces, las más, uno de los extremos, el circular, se hace descansar (se encaja) en el HEK' de un árbol –si lo hay adecuado– y el otro extremo permanece en el burro grande. (V. TELCHAC); si hoy queda alguna de estas bateas, debe tenerse por una joya; las actuales son igualitas en forma y tamaños a las antiguas de madera de cedro rojo, pero pesan un demonial, pues se hacen de granito artificial o sea de revolturas de gravilla y cemento blanco vibrado; también son elegantes y hemosas, pues la yucateca no se aviene a lavar en esos fregaderos de superficie ondulada en que la talla de la ropa se hace de adelante hacia atrás y viceversa, sino que la tradición aconseja u obliga al tallado lateral derecho; antes del agua del lavado (V. LAVAZA) no había daño a las plantas, cuando se usaba jabón (V. JABON NUBE AZUL); hoy, con los detergentes, hay que esperar que se dañen


[INICIOCONTENIDO]