"El origen de la costumbre de decir "jesús" a quien estornuda se inició por la creencia de que al estornudar puede meterse por la boca el diablo en el cuerpo". —Dice Irigoyen Rosado, catalogando tal práctica certeramente como de origen español. Tanto que, en un principio, como para otras cosas, se decía: Jesús María y José; por ejemplo, cuando se ve un relámpago y se espera el consiguiente trueno. Los laicos acostumbran usar la palabra ¡salud! En lo cual aciertan como deseo y como realidad fisiológica; es una lástima que se hubiera abandonado el uso del rapé, sustituyéndolo por el azote del tabaco convertido en humo; porque hubo una época en que se recomendaba, ante un intenso dolor precordial que, en tanto se llegaba al médico, se ingiriera una copa de cognac o se provocara el estornudo repetido, probablemente por el aflujo de sangre que la expulsión espasmódica del aire determina en la circulación intratorácica.
Los mayas dieron el nombre de HETSIM o HATSIM—XIW (hierba del estornudo) a la manzanilla vernácula, nombre (hetsim) que ni más ni menos que la onomatopeya del estornudo (a no ser que se trate de tiras cómicas en donde escriben "achis") y sabían cómo utilizarla. HET quiere decir hender y HAT, romper; SIM, mocos y romadizo que se purga por las narices; mocos echar o sonar. Y todos sabemos lo que sucede cuando se estornuda y no se cubre uno las narices; se vuelve uno un atomizador.