Poético en verdad es el nombre de esta operación, que en maya se llama KAYNICTE, que quiere decir "el canto de las flores", la que consiste en tomar una de esas grandes vasijas de barro llamadas apastes, de ancha boca y en las que generalmente se preparará la lejía. (V) apaste que deberá ser nuevo y haber sido cocido en un viernes, y se le llena de agua serenada en la que se pone un ramito de flores X-Durunbuy, o quizá debiéramos mejor decir capullos, pues las flores no han de estar abiertas. "Luego, durante nueve noches, la hechicera, ayudada por la mujer que ha solicitado su ayuda, repetirá las siguientes acciones: se toman unas florecillas de las ya mencionadas y se dejan caer en el líquido haciéndolas girar con los dedos índice y pulgar. "Al tiempo que se hace esto, la hechicera pronuncia sus rezos y pide que, de la misma manera que esas flores han de abrirse, así se abra el corazón del ingrato, - seguirá diciendo la bruja - , por las buenas, y aquel hombre retorna a la mujer abandonada "manso como pavo montés, (bey susuc cutzá), excelente; si no, que el resultado se obtenga "de quien quiera que tenga poder para tanto", a lo cual la solicitante debe contestar "Cex metnal", que significaría "aunque sea del infierno" esto es que está dispuesta a aceptar ayuda venga de quien venga, así sea del mismo demonio. / La ceremonia prosigue y se vuelve -si es posible- muy interesante, puesto que ahora las dos mujeres deben desnudarse y dar nueve vueltas alrededor del apaste en un sentido, y luego otras nueve en sentido contrario repitiendo sus primeras invocaciones y cantando una especie de diálogo compuesto de preguntas y afirmaciones: ¿Volverá? ¡Claro que volverá! ¿Cómo no ha de volver, si los ojos de fulanita son como estrella, y su cuerpo no tiene igual...?/ "Nueve noches, repetimos, se practica "el canto de las flores", y a la novena los capullos deberán abrirse plenamente. Si para entonces no se han logrado todavía resultados apreciables, queda aún el recurso de utilizar aquella misma agua en la que estuvieron remojadas las flores para prepararle al hombre objeto de todo esto alguna bebida -chocolate, por ejemplo-, pero antes, para elevar su potencia, el agua deberá de haber estado en contacto, digamos, con las partes íntimas de la tenaz enamorada" (V. AGUA DE COCO, DAR.... ARREGLARSE, LAVARSE LOS PIES, DAR AGUA AL CHIVO). La anterior descripción del KAYNICTE nos las transcribe OBL., y parece estar tomada de un "informe" de don Bartolomé del Granado Baeza, cura que fue del pueblo de Yaxcabá, allá por el año de 1813.
De esta misma ceremonia nos dice el doctor Barrera Vásquez en el Cordemex: "K'AY NIKTE' "el canto de la flor del amor"; rito secreto de mujeres para atraer al amado esquivo o ido; se practica en noche de luna en un bosque, participando la paciente, una maestra de ceremonias o sacerdotisa y varias doncellas que cantan y danzan alrededor de la amante mientras toma un baño de agua perfumada con flores de Plumeria púdica, Jacq; el canto es una invocación al ausente amado; en los Cantares de Dzitblaché' uno se refiere a este rito".
Conviene hacer algunas advertencias: no existe ninguna planta de la flora peninsular que se llame X-Durunhuy; los más parecido es T'ulunhuy, que recibe los siguientes otros nombres mayas: Much'nikte', Xt'uhuy, Xt'uhuynikte' y Xt'uluhuy, que no son sino la Plumeria púdica que menciona ABV en el Cordemex, una de las cuatro variedades de Flor de Mayo que se dan en Yucatán, de la familia de las Apocináceas. Los otros dos nombres que puede (podrían) confundirse son: Ts'ulimuy. Annona reticulada L., no indígena de Yucatán (annona colorada) de la familia de las Anonáceas y TS'lubmay, Colubrina ferriginosa Brongn., Ranunculáceas; en consecuencia parece pues que el K'AYNICTE' se practica con una variedad de Flor de Mayo. (NEM).