La permanencia de LAVANZAS en la batea de madera era más bien para que ésta no se agrietara si se resecaba, ahora con las bateas de "granito artifical" ya no tiene caso conservar las lavanzas.
Otras leches medicinales eran la de cabra y la de burra, la primera por medicinal en la tuberculosis (?) y la segunda por la más parecida a la leche materna para niños desnutridos; hay vegetales cuya savia es un látex como algunas moráceas: el ramón (OX, OJITE, CAPOMO) y el álamo o COPO en maya; algunas euforbiáceas como la CHAYA dan también "leche" en sus tallos y también en los pecíolos de sus hojas, el PUT BALAM también; ciertos frutos como el CAIMITO dan una leche que deja en los labios una pegajosidad que sólo se quita con el revés de la hoja del árbol; el CHOCH es otro fruto cuya pulpa o carne, lechosa, no es comestible; sólo se come la sustancia gelatinosa que queda en su semillas después de su maduración mediante el consabido conjuro de OKEN TAK'AN, HOK'EN CHE'CHE, ENTRA MADUREZ SALGA LO CRUDO. TENER BUENA LECHE es dicho que significa tener buena suerte o ser afortunado y TENER MALA LECHE, es lo contrario. Se llama LECHE al líquido seminal. Existe una cuarteta, a propósito de leche, con la que ha querido retratarse una faceta del ser del yucateco: dice poco más o menos así: "De precario destino / y ausente escabeche, / le repugna la leche / y también su vecino".