Luego, el torturado muñequillo es colocado en un supuesto lecho mortuorio, se le reza como si estuviera allí muerto y se entierra. A la semana siguiente, en martes o viernes, según se haya hecho el hechizo, se desentierra.
"Otra manera de hechizar, también muy maligna, consiste en que el hechicero tome mazorcas secas de maíz, y después de mucho rezar para cargarlas de mal, sale al patio o al campo y las arroja con fuerza, pidiendo que "lleguen al corazón de fulano" para que lo maten. Algo parecido se hace, también, cuando se colocan ciertas espinas en una jícara, y después de las consabidas oraciones maléficas, el H-men las lanza al aire y supuestamente llevan la muerte a la víctima.
"También puede hechizarse un lugar, un terreno o una casa, cuando se entierra en ese sitio "algo malo", preparado por un hechicero. Entonces se producen allí apariciones que causan espanto, o por lo menos, la mala suerte ligada a los habitantes de la casa haya que un H-men descubra el mal y lo elimine" (V. LOH CASA y LOH-CORRAL en Hibridismos o en la letra "L" del Vocabulario). El H-men que practica la magia negra es llamado PUL-YAH, el que arroja "el daño".
"El modo que tuvieron los mayas de aceptar, como los patos el agua, las categorías mediterráneas de caliente y frío para todos los alimentos y las creencias en torno a los malos vientos y el mal de ojo son otros ejemplos de cómo remodelaba la mentalidad maya los conceptos del Viejo Mundo en un contexto que, si no precisamente religioso, era hermanastro suyo: la brujería. Las reacciones que produce el dominio de una cultura sobre otra nos dicen mucho de una y otra" (Thompson, 12).
Confieso que nunca había oído hablar de esa creencia. (V. Papeleta 223. X-K'ANLOL Y SIEMPREVIVA).
Mestizo -y particularmente mesticito, dicho con sorna - era vituperio; si a ello se añadía la palabra miarda, era el sumum de la marginación y el ninguneo: ¡Mesticito de miarda!