R

465. RAYA.
Dícese de uno de los ocho sectores geométricos en que queda dividida (marcada para dividirse) una "tablilla de chocolate"; teóricamente una "raya" sirve para batir un chocolate; si el comensal lo quiere más espeso, pedirá que le pongan dos o tres "rayas", cabe decir que el paquete de DOCE tablillas de chocolate recibe el nombre de "libra" (V. AGUALATE Y RAYAR). El chocolate generalmente se entablilla (se tortea sobre cuadritos de papel celuloso) en las noches, cuando hace menos calor; luego, cuando están a punto de endurecerse se rayan con la punta del dorso de un cuchillo; rayar las tablillas consiste en insinuar los octavos en que debe dividirse, mediante el trazado de cuatro diámetros que apenas si penetran en la superficie del círculo.

466. REBOZ o REBOZO.
En maya BOCH' (BOCHH): "toca, mantilla o paños para cubrirse la cabeza las mujeres" (Pío Pérez). El Cordemex extiende el significado de BOCH' hasta el sombrero o cualquiera otra forma de tocarse el hombro, lo cual se antoja un error si atendemos a Landa que nos dice en qué forma llevaban el cabello los hombres; es hasta consumada y ya avanzada la conquista y colonización, que los hombres mayas se despojan del manojo de cabellos que se hacían en el centro del cráneo y comienzan a usar sombreros de palma; no olvidemos que Sthepens dice haber visto una vaquería en que las mujeres llevaban sombreros negros, que debían ser seguramente de fieltro; en cuanto a las mujeres mayas nunca se les verá salir a la calle sin portar el rebozo aunque no lo lleven cubriéndoles la cabeza.

467. RECOJA.
"No vayas a salir de tu casa hoy; hay "recoja". Hay leva, pues.

468. REJOLLADA.
Depresión circular del terreno de un diámetro casi nunca superior a los 30 metros, con un declive que se pronuncia de la periferia al centro, condición frecuente en el oriente del Estado, y que es el resultado del hundimiento de la bóveda de un cenote, en tiempos milenarios; casi siempre se trata de un área muy fértil, tanto por los terrenos de aluvión que arrastran las lluvias hacia el centro de la rejollada como por la proximidad de la capa freática a la superficie.

469. REMENDAR.
No hay que coser (costurar en Yucatán), remendar ni pegar botones, si la prenda la lleva puesta su propietario, porque se atrae la pobreza y se expulsa la buena suerte.

470. REQUEMADA.
Producto terminal de la fabricación del jabón, en forma de un líquido negro o de color café, muy rico en sosa o potasa cáustica y que se usa para hacer lejía y para blanquear la ropa remojada después de lavada y antes del enjuague final, en una solución de "requemeda".

471. RESPONSABILIDAD PRETÉRITA.
En "UNA VIDA BIEN VIVIDA (autobiografía) un hermoso libro escrito por el doctor Amado Peniche Patrón, nos dice su autor, antes maestro normalista: "Llegué a este pequeño pueblo de Cholul que tendría en aquel entonces unos 600 habitantes, el día 2 de febrero de 1932 a ejercer mi empleo de maestro. "El sueldo que gané durante ese año fue de 36 pesos mensuales (p. 15)" (...) "Me daba la asistencia en Cholul una amable viejecita llamada Doña Celedonia Santana de García, quien siempre me dispensó un trato muy cariñoso como si fuera uno de sus hijos. Lo que me cobraba por los tres alimentos diarios, puede decirse que era simbólico pues le pagaba 60 centavos que representaban la mitad de mi sueldo al día. Para que me entienda por qué digo que era simbólico relataré de qué se componía dicha alimentación: en el desayuno tomaba una taza grande de chocolate y galletas Nic-Nac o pan de harina en cantidad suficiente; la comida se componía de sopa de fideos o de arroz, de un guisado bien servido, en ocasiones acompañado de frijoles, abundantes tortillas y cuando menos dos frutas de su propio patio; la cena casi siempre era de huevo guisado en diversas formas, mi taza de chocolate y galletas. Más adelante cuando yo iba a algún baile o una fiesta a Conkal población vecina y regresaba en la madrugada ella añadía a mi chocolate del desayuno un huevo tibio, dizque que para reponer mi mala noche. Decía, SI NO HAGO ESTO, QUÉ CUENTAS LE VOY A ENTREGAR A SU MAMÁ". (p. 16) ¡Qué admirable señora doña Celedonia! ¡Hasta dónde hacía llegar su responsabilidad para con una madre a la que ni conocía!

472. REZAR.
Durante nueve días se debe dar gracias por algún buen acontecimiento, y durante nueve noches hay que rezar cuando muere alguien de la familia" (OBL. 45) "...ocho noches del novenario son asignadas, de mutuo acuerdo, a igual número de familias a quienes se les denomina "nocheras". La obligación de cada "nochera", consiste en adornar el altar, comprar velas para alumbrarlo, contratar a las rezadoras y disponer la colación u obsequio", se ofrece a los visitantes. No está de más señalar que cada familia "nochera", se esmera en lucir su turno, ya que lo espléndido del obsequio final o en el adorno e iluminación del altar, donde el ÍCONO festejado, parece mirar inconmovible, tanto trabajo, tanto ajetreo, para sobresalir, más que en la fe devota, en la vida profana. Así, algunas veces, el cantor de la iglesia es contratado, incluyendo el órgano portátil al servicio del templo. "El último día se lo reserva la familia organizadora y en cuya casa se desarrollan los festejos. Naturalmente que procura sobresalir en todo, comenzando por contratar la orquesta del pueblo que ameniza la misa, acompañando por las calles desde la morada del festejo, la imagen que es conducida por los devotos hasta el templo y devuelta al terminar el oficio religioso" (Llanes Marín, Elmer, Cuentos de mi terruño. (21-22. México, D.F. 1961).

473. RIO SUBTERRANEO.
Se antoja raro que un yucateco cotidianamente conocedor de las cosas de su terruño le llame a un cenote "río subterráneo", como si se tratara de una verdadera corriente de agua que corriera por un túnel, hasta la desembocadura de dicha corriente en el mar; un cenote es una oquedad que las filtraciones del agua han practicado durante miles de años en una estructura terrena calcárea y fácilmente erosionable; la erosión, una vez construida la cavidad u oquedad con un cuerpo de agua que es parte de la capa freática general, continúa sufriendo el proceso erosivo y no es raro que terminen en un cenote a cielo abierto (como los dos de Chichén, el de Los Sacrificios y el de X-Toloc) por el derrumbe de lo que fuera la bóveda; muchos de tales cenotes tenían una bóveda tal, que alcanzaron a rellenar y cegar el cuerpo de agua correspondiente y se convirtieron en la llamadas rejolladas de la parte oriental del estado de Yucatán. (V. Echegaray Bablot).

474. ROBOS (hurtos en la escuela) (V. WASPINTEAR).
Cuando a un escolar se le perdía alguno de los "útiles" (un borrador, un lápiz, un manguillo, una simple pluma de acero etc.), para saber quién era el "ratero" se recurría a ciertas prácticas un tanto cuanto mágicas, como el hecho de recitar ciertos conjuros, el más usado de los cuales era: "Zata maleta/ cajón de galleta/ mi madre y mi padre/ ME DIJO que aquí:/ "y se tocaba la bolsa del sospechoso o indiciado: como en aquel entonces íbamos a la escuela vestidos con una chamarra (lo que después sería la guayabera) se contaban los botones de nuestra vestimenta diciendo: "rico, pobre, ladrón"; rico correspondía al primer botón, pobre al segundo y ladrón al tercero: si la indumentaria tenía más de tres botones (que por supuesto los tenía) se repetía el cuento con los botones restantes: rico, pobre, ladrón... ¡Y ai' de aquel inocente a quien le tocara un botón marcado con "ladrón". Por supuesto los escolares cleptómanos tenían buen cuidado de que su chamarra no tuviera el número de botones que pudiera incriminarlos como ladrones.

475. ROPA INTERIOR.
Ponérsela descuidadamente al revés, significaba que quien tal había hecho recibiría en fecha próxima un regalo. Hay un dicho yucateco que reza: HAY ROPA TENDIDA. Decir "hay ropa tendida" en una reunión, indica que no debe seguirse hablando del tema que se discute, pues, o hay oídos castos (niños) o interesados susceptibles de ofenderse por la forma como se está tratando el tema o por el tema mismo. Hay en la península rateros nocturnos especialistas en robar ropas que la gente deja tendida a secar; hubo uno famosísimo llamado "El Venado", por la facilidad que tenía para escapar a la carrera saltando albarrada, como para sacar medalla de oro en cualquier olimpiada.


[INICIOCONTENIDO]