En esta bebida se ingiere pues la cutícula o tegumento de los granos de maíz; tal vez si nuestros investigadores hubieran recurrido al tratamiento de la pelagra con una alimentación a base de SAKAH hubiesen obtenido buen éxito. Cuando el SAKAH se utiliza para hacer los famosos "tamales de sakah", éste, reducido a una especie de atole, se cuela para despojarlo de las cascaritas y se pone a hervir de nuevo con manteca y unas ramitas de epazote y sal, moviendo para que se espese y no se pegue a la olla; luego este espeso atole es el que se chorrea en las hojas de plátano, se encima la carne de pollo o de puerco previamente preparada y encima de todo, la salsa de chile rojo hervido y tamulado (sin venas ni semillas); se añaden unas hojitas de epazote y unos cuarterones de jitomate; se envuelve el tamal y se dispone, sin amarrar, en el fondo de una olla, sobre pedazos de "nervaduras" de plátano, para que no se remojen en el agua de nuevo cocimiento. Los antiguos DZULES se hacían hacer sus tortillas blancas y sedosas —y delgadas— de dos maneras: ora quitándole el "chuch" a cada grano: del maíz ya hecho nixtamal, antes de molerlo en la piedra (metate) o bien a partir del espeso atole de sakáh que se dejaba endurecer de modo que pudiera ser torteado; pero todo se hacía con maíz peninsular de granos en forma de dientes incisivos y no de maíz "tuxpa" en forma de colmillos ni mucho menos de maíz podrido por largo almacenaje sin los debidos cuidados.
En la voz MAYATE como sinónimo de SAPITÁN se descubre que el autor tenía nociones de náhuatl o que había residido en el interior de la república y en sacuchero, mayización y catellanización de SAC UCH (ERO) "Seudo-zopilote-rey", se adivina al observador yucateco que había vivido o recorrido el interior del estado de Yucatán; y Palomo Valencia, miembro de una brillante generación o grupo de preparatorianos, había sido "CUCH TEODOLITO" (V. Hibridismo) o empleado de la Comisión Agraria Mixta del Estado, en una época en que comenzaba a figurar como teórico revolucionario del agrarismo mexicano; más tarde, andando el tiempo, llegó a gobernador del estado y demostró que su agrarismo fue pura simulación como la de tantos otros demagogos Ancona Albertos, D. Alberto Rendón Peón (el que más brío pudo darle al grupo, según D. Huacho Ancona); D. Max Peniche Vallado; D. Florencio Palomo Valencia, el de la portentosa memoria, según el mismo informador: D. Humberto Canto Echeverría, que fuera luego gobernador; D. Hernando Pérez Uribe y alguno más que escapa a mi memoria, más D. Manuel Martín Madera (caso único en el panorama de la intelectualidad vernácula) maya que asistía a la preparatoria (Instituto Literario del Estado) vestido de mestizo, debido a los esfuerzos de su madre, que fuera cocinera, primero en casa de un conocido matemático local, el Ing. Graciano Ricalde, casa donde Manuel aprendió de D. Graciano el francés y se dice (así lo afirma mi segundo informador D. Hernán Rosas Novelo) que este Martín Madera tenía tal talento matemático, que ayudaba a D. Graciano en sus trabajos, mismos que iban a instituciones europeas; algunos miembros del grupo (Ancona Albertos, Rendón Peón, Peniche Vallado y Palomo Valencia) deseosos de conocer la filosofía alemana en la propia lengua en que fue expuesta por sus distintos profesantes y creadores, se dieron a la búsqueda de un maestro de alemán; dio la casualidad que regresaba de Europa un intelectual de apellido Casares, hablante de alemán y el azar de los azares hace que la madre de Manuel Martín Madera entre a servir a dicho señor como su cocinera, llevándose como siempre consigo a su hijo genial; así: genial; los curiosos de la filosofía alemana asisten a sus clases con el señor Casares por las tardes y Manuel Martín Madera escucha, en tanto ayuda al maestro a servir algunos refrigerios, café, etc. Los alumnos de paga avanzan en su aprendizaje que es un primor y de paso escuchan que el maestro da órdenes a Manuel en la lengua teutónica y éste se mueve con ella como pececillo en su pecera; dicen que un día el maestro dijo a sus alumnos cuando salió de sus habitaciones: —Me perdonan pero voy a dejarlos a partir de este momento y por unos días, porque... Los alumnos se dispusieron a despedirse y, con gran sorpresa, escucharon de boca de su maestro lo siguiente: —No, no se vayan. Aquí Manuel les va a dar la clase en mi ausencia. Y así fue, en efecto, durante todo el tiempo que duró la ausencia del maestro Casares (adviértese que no se trata del que, egresado de la Sorbona, regresó a Yucatán, concretamente a ser el "Mesié Casares", que dio clase de francés en el Instituto, pero cuando los miembros de la generación de don Joaquín Ancona ya eran profesionales) Manuel Martín Madera dio clases de alemán a sus compañeros de la preparatoria; la historia de este Martín Madera merece contarse, porque es el prototipo del maya que siendo un sabio siente o se le ha hecho sentir, generacional y ontológicamente, que no debe ocupar el lugar social que se ha forjado, aunque económicamente siga siendo un paria; ésta es una lección que guardo para que ésos que, con apellidos mayas, se hacen profesionales en algún aspecto del saber humano y se apresuran a organizarse en Asociaciones de Profesionales Mayas, como si la Ciencia y el Conocimiento debieran tener una etiqueta nacional y o lo que es peor, étnica. Pero volvamos a lo que es nuestro asunto; y nuestro asunto es el MAYATE. Porque advierto que mi tesis es que México no será México, hasta que a los millones de indios que tenemos como "reservacionados" no les confiramos la calidad de mexicanos, de tal modo, que se sientan mexicanos y, en el peor de los casos, actúen como mexicanos.
Mayate "Deriva del náhuatl MAYATL. Es un escarabajo reluciente de bellos colores verdes e inofensivo. Los niños acostumbran jugar con él, amarrándole un hilo y dejándole volar a manera de PAPALOTE (papagayo en Yucatán; cometa (la) en otras partes); a veces le pegan también, en la cabeza, garbanzos pintados con caras, con sombreros, etc. La palabra se usa en la República Mexicana (Leander. 184). El sapitán o sacuchero en Yucatán no es precisamente como lo describe la autora; pero todo aquel que haya sido niño lo ha jugado, sobre todo si acostumbraba subirse a las matas de guayaba donde estos coleópteros se avorazan sobre los frutos maduros y los devoran; lo de sacuchero es un mayismo formado a partir de SAK, en el caso; falso o seudo, más K'UCH, zopilote de cabeza roja y la terminación ERO, sufijo de acción; el SAPITÁN es pues el "FALSO-ZOPILOTE-REY", en efecto si se le observa la cabecita, se verá que tiene la apariencia de una cabeza de zopilote-rey y es color rojo.