Mérida, Yucatán, 21 de marzo.- Pensar en el futuro es pensar en los cambios que pueden ser abruptos, lentos, sonoros, silenciosos, visibles o invisibles, afirmó el doctor Antonio Alonso Concheiro, vicepresidente del consejo directivo capítulo México de la Sociedad Mundial del Futuro.
La conferencia se organizó en el marco del inicio del Diplomado en Gestión Estratégica de Instituciones Educativas dirigido a directivos y coordinadores de la UADY y con el objetivo de refrendar el compromiso que la UADY tiene con la planeación y logro de sus metas cuantitativas y cualitativas que le permitan presentar a la sociedad resultados claros sobre el actuar institucional, alcances y productos en materia de conocimiento, vinculación, difusión cultural y servicio social.
“El estudio del futuro es actitud, no se trata de pronosticar sino de especular sobre las alternativas, es necesario explorar el futuro para entender el presente y con esto tomar las decisiones más adecuadas”, subrayó Alonso Concheiro al sustentar la conferencia magistral “Prospectiva-planeación: Los futuros de la educación” en el Campus de Ciencias Exactas e Ingenierías de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
“Quien tiene una visión del futuro también controla parte de su presente”, dijo el también director de la Fundación Javier Barros Sierra y de su Centro de Estudios Prospectivos AC.
La ponencia del Doctor en Ingeniería, sirvió de marco para el arranque del Diplomado en Gestión Estratégica de Instituciones Educativas de la UADY, con la participación de unos 40 directivos y académicos de la institución.
Durante su exposición Alonso Concheiro se refirió a cuatro aspectos: ¿Por qué el futuro es importante?, ¿Qué es la prospectiva y cómo se vincula con el futuro?, Relación de prospectiva y planeación así como los Asuntos importantes para la educación. “El futuro depende de lo que hagamos, no hay verdades, sino opciones y posibilidades, depende del estado en el que estamos. El futuro, parcialmente, está abierto, podemos escogerlo, está en nuestro poder”, aseguró.
Subrayó que debido a la complejidad y velocidad con la que cambia el mundo se piensa con modelos que se modifican más lento que la realidad. “El tiempo se comprime, las cosas pasan mucho más rápido y algunos ejemplos son las tecnologías y la política. Cada vez tenemos menos tiempo para reflexionar sobre nuestro actuar y lo más sensato es prever, no pronosticar, lo que nos impide actuar mejor es que no tenemos imágenes a largo plazo”.
Recordó que en la década de los años setenta, México era líder en América Latina en cuando al pensamiento del futuro se refiere. “Hoy están adelante países como Chile, Colombia y Venezuela que hacen ejercicios permanentes del futuro. El que no se prepara para ejercer su futuro y se queda contento con su presente está condenado a vivir más de lo mismo y siempre alguien determinará por él”, enfatizó.
Ante poco más de 150 académicos y directivos de la UADY opinó que en el país, en materia educativa, habrá una tendencia importante al sistema abierto y a distancia y también al uso de las tecnologías en competencia con universidades como Harvard, Yale o la Sorbona. Otra tendencia será también empacar o comprimir a la educación en paquetes vendibles. “La educación superior se está convirtiendo en una mercancía, ya no se asiste a la universidad para aprender sino para tener una credencial o un título y como universitario uno busca vender el paquete más atractivo. De hecho ya hay universidades creadas por grandes empresas”, señaló.
“Se acabará con el tiempo los periodos para educar y para producir, cada vez será más importante la educación a para la vida y el sector educativo pos formal, el menos regulado y con menos calidad, seguirá igual por mucho tiempo”, aseveró el conferencista quien más adelante citó algunas interrogantes acerca de la educación como su carácter pública o privada.
“En los últimos años, sobre todo en la educación superior, la penetración de las instituciones privadas ha sido importante y los valores y principios entre privadas y públicas suelen diferir; el tipo de personas que se desea formar son distintos y esto puede marcar el tipo de profesionales del futuro. Vale la pena entonces reflexionar qué queremos ¿un balance 50-50, 20 por ciento público o todo privado? Es decir, ¿cuál es el balance que debe tener México como país para asegurar que tiene a los ciudadanos para enfrentar el futuro?”, indicó.
“También está la disyuntiva acerca de seguir enseñando como en las universidades del siglo XVI o de optar por otras estrategias como la educación a distancia, según lo permite la tecnología. Está también el dilema en la mayor parte del país, y creo no es el caso de la UADY, acerca de cuál es el centro de la institución, ¿los profesores o los alumnos”, continuó.
Antes de la conferencia Juan de Dios Pérez Alayón, coordinador de Planeación y Desarrollo de la UADY, expresó que “vemos con incertidumbre lo que será el mundo para nuestros hijos, pero al menos de algo podemos estar seguros: si queremos que nuestro planeta satisfaga las necesidades de los seres humanos que lo habitan entonces la sociedad debe transformarse”.
“La democracia, la equidad, la justicia social, la paz y la armonía con nuestro entorno deben ser las palabras claves del mundo por devenir. Debemos asegurarnos que la noción de durabilidad sea la base de nuestra manera de vivir, de dirigir nuestras instituciones y nuestro estado y de interactuar a escala global”, continuó.
Pérez Alayón recordó que las universidades ejercen un destacado papel en el desarrollo del país, tanto por el conocimiento que generan y transmiten como por su capacidad para la innovación. “Por lo tanto requieren transitar de una gestión tradicional a una que implica profundos cambios en su rol” y con respecto al diplomado comentó que “la dirección estratégica es clave para enfrentar los retos de las instituciones de educación superior”.
“Es factor importante para responder las demandas de la sociedad, de sus instituciones políticas y sociales. Es necesario que quienes dirijan este proceso sean personas comprometidas con la educación, con la sociedad, con su formación y superación. Gente visionaria que ejerza el liderazgo y esté dispuesta a llevar a las instituciones hacia el logro de sus objetivos y en pro de una educación con calidad y equidad”, concluyó.