Mérida, Yucatán, 27 de noviembre.- Miguel Karam, profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), alertó en el arranque de esta actividad sobre tabaquismo sobre el consumo de éste en menores de edad. “La edad de inicio es de 12 años, ya no hablamos de jóvenes sino de niños”, afirmó el académico instructor del curso taller “El tabaquismo en México, un problema de salud pública”, que se imparte en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
El aumento del tabaquismo impacta también en la población femenina, situación preocupante porque se trata de la persona que vive o vivirá un embarazo registrándose repercusiones en la descendencia. “No será sólo el bajo peso del bebé al nacer sino de modificaciones a nivel cerebral y consecuencias en el desarrollo”, explicó.
Entre los factores que inducen al mayor consumo de tabaco en niños, adolescentes y jóvenes el especialista citó el biológico, así como la imitación de padres, familiares y amigos, y en mayor grado las condiciones de vida estresantes que, además, se conjugan con la frustración al no ver un futuro claro por un aumento en el desempleo a pesar de la preparación académica adquirida.
“No hay duda que hoy las condiciones de vida para los niños y los jóvenes mexicanos es de más estrés y también exigencia. Esto condiciona situaciones de tensión y una de las formas para descargar es precisamente el tabaco, es así como se empieza también con otras drogas”, subrayó.
De acuerdo con el profesor investigador de la UAEM actualmente el 50 por ciento (más de 56 millones) de mexicanos fuma. “Somos una cantidad enorme de fumadores”, subrayó y recordó que este fenómeno se debe a campañas realizadas en Europa para desalentar el consumo de tabaco. “Fue entonces cuando las compañías tabacaleras voltearon a países como México con enormes y efectivas estrategias de penetración que les permitieron llegar a poblaciones vulnerables como los jóvenes”, aseveró.
Afirmó que cada día más de 100 personas mueren en el país por causas relacionadas con el tabaco. “Vemos que lo típico es el cáncer de pulmón pero hay otras causas como infarto”, subrayó al tiempo que descartó que el aumento al precio de la cajetilla de cigarros inhiba su consumo. “El efecto ha sido mínimo, aún con las imágenes tremendas que tienen las cajetillas”.
Y el aumento del hábito por el tabaco tiene su origen en las condiciones de vida de estrés y de angustia. “La gente busca cómo fumar y en ciudades como México incluso se crearon lugares específicos para este hábito, tal parece un premio para quienes tienen un vicio ya que de esta forma gozan de descanso mientras que los que no fuman siguen trabajando”, detalló.
El académico de la UAEM urgió a las universidades e instituciones de educación superior a intensificar los conocimientos e información sobre los efectos del tabaquismo. “Parece en ocasiones hay círculos cerrados donde se intercambia información académica y científica pero se difunde poco. En ocasiones se difunden ciertos temas y se genera temor o espanto entre las personas pero luego se olvida todo y la gente vuelve a las mismas”, comentó.
“Es fundamental que los programas y los resultados de las investigaciones se difundan para generar conciencia entre la población, las autoridades de gobierno, las empresas, etc. Es responsabilidad de los académicos informar y comunicar para entender el riesgo y cada quien, desde su área, participe de acuerdo con su función”, precisó.
Finalmente dijo que aunque México no figura entre los 10 países con el mayor registro de tabaquismo es urgente enfocar la atención al incremento del consumo de cigarro entre los jóvenes. “El fumador activo promedio en nuestro país consume entre 8 y 12 cigarros sin contar a los pasivos que, efectivamente, son los más afectados por el humo del tabaco”, concluyó.