Mérida, Yucatán, 4 de octubre.- La alcantarillas ubicadas en la zona sur sureste de Mérida se han convertido en excelente reservorio de agua y criadero de moscos, afirmó Julián Everardo García Rejón, académico del Centro de Investigaciones Regionales Doctor Hideyo Noguchi de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
"Es un serio problema", dijo el académico quien reveló que de 1,235 alcantarillas revisadas en época de seca, 165 registraron estancamiento de agua y fueron productoras de 39,750 "inmaduros de mosquitos" (larvas o pupas). "Imagínese en época de lluvias cuántos mosquitos producirán", subrayó.
El investigador Doctorado en Ciencias Biológicas con Especialidad en Entomología Médica, explicó que las alcantarillas tienen un sifón "drenador" que debido a la excesiva basura se obstruye y ocasiona que el agua no sea absorbida por el subsuelo convirtiéndose en reservorio y criadero.
Explicó que actualmente un grupo de académicos de la UADY documentan más alcantarillas para saber con precisión su impacto. "Identificamos especies de vectores y hacemos estudios físicos y químicos -detalló, y señaló también a los lotes baldios como otro problema serio debido a la falta de regulación.
Para combatir al dengue el académico de la UADY urgió la necesidad de planeación. "Es importante que las instituciones que estudian al dengue trabajen en equipo para que la sinergia y conocimiento compartido beneficie a la población", indicó.
"Tenemos que generar un "Grupo Anti-Dengue" para que todos podamos incidir. El dengue le puede dar a cualquier persona, no es un juego, es una situación compleja y difícil de controlar y en esta temporada de lluvias cualquier lugar puede ser sitio para la reproducción de moscos".
Reveló que en esta zona tropical del país hay unas 50 especies de mosquitos, la mayor cantidad están en los "petenes" y "manglares" que tienen las condiciones apropiadas para la reproducción. "En Mérida hay unas seis especies y el aedes aegypti es la principal, sin descuidar, claro, a las demás", añadió.
Acerca de la resistencia y mutación del aedes dijo que, desde 2009, se publicó un estudio donde se indicó que ya había resistencia a ciertos insecticidas. "Hay tres tipos de resistencia; el primero relativo al comportamiento donde el mosco evade el insecticida, el segundo se refiere al aspecto morfológico o cambio de estructura y el tercero, que es el peor, tiene que ver con la fisiológica del vector que lo convierte en totalmente resistente al insecticida", detalló.
"Estamos determinado cuál de estos tres tipos de resistencia se presenta en el aedes", precisó y aclaró que la resistencia a los insecticidas es normal ya que se usa en los hogares, el campo y para el control de enfermedades, su uso es normal y hasta propicia resistencia.
No obstante para el investigador de la UADY "no debemos llegar a los insecticidas, el control eficiente de los vectores en sus fases inmadura o acuática es a lo que nos debemos enfocar, el último recurso es la fumigación, ahora bien éste proceso depende no del producto que se utilice sino cómo es manejado", concluyó.