| Hoy es: Lunes, 21 de Mayo de 2012 |
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ANTECEDENTES Tradicionalmente la historia ha sido concebida como la recopilación de datos, nombres de personas, lugares y de fechas “importantes”, los cuales son ordenados linealmente y en un espacio determinado que muchas veces no corresponde con la realidad. Este tipo de historia, llamada en los círculos académicos, como la historia tradicional o clásica, es la que se enseña en la educación básica (primaria, secundaria, bachillerato), se trata de esa historia fundamentada en la narración de acontecimientos, de esos acontecimientos que son considerados importantes para la historia del país, como las guerras que se produjeron, los cambios de tendencia políticas entre liberales y conservadores, exaltando a ciertos personajes que son elevados como héroes. Este tipo de historia político-militar, como menciona Florescano, ha llevado a la historia que se imparte en las escuelas, hacer la materia más aborrecida y aburrida para los estudiantes (*) Por lo que el interés a esta ciencia es mínimo. En pocas palabras, este es el marco general de la historia en la escuela y la percepción que se tiene de ella, que si bien resulta equivocada hasta el momento poco se ha hecho por acabar con esto. En este sentido, procesos históricos como la Independencia y la Revolución Mexicana se han presentado como meros acontecimientos político-militares, es visto des arriba, es decir, de las clases dominantes, de los gobernantes, de los que tienen el poder, de los políticos, de las instituciones, dejando en el olvido a los grupos subalternos, a los sin historia, solo se habla de personajes históricos concretos, como son el caso de Miguel Hidalgo, Morelos, Iturbide, Vicente Guerrero, Porfirio Díaz, Madero, Pancho Villa, Zapata, Obregón, entre otros, pero no solo se reduce a los llamados héroes nacionales, sino que la historia es vista desde el centro, es decir, que todos los hechos relevantes tuvieron como escenario el centro y norte de México marginando con ello las regiones periferias como es el caso de Yucatán. Un tercer elemento que debe de mencionarse es el reducido campo de la historia en estos dos procesos, con ello se quiere decir, que la Independencia y la Revolución son minimizadas a lo político y militar. Florescano, 2003: 36.
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